Aún tenemos configurado en nuestras mentes que hay disciplinas meramente teóricas y otras meramente prácticas.
De acuerdo a mis experiencias personales, podría decir que hay una mayoría notable de personas que priorizan la experiencia antes que las sólidas bases teóricas. Esto se nota aún más en los ambientes laborales. En los espacios que frecuento, noto que la formación académica como tal, pasa a un segundo plano. Esto, de hecho, tiene numerosas causas coyunturales y estructurales que no me pondré a analizar ahora. Pero cabe mencionar, que yo, como humilde estudiante de pregrado, puedo identificar errores garrafales en las opiniones de profesionales -o cuasiprofesionales- que tratan de venderlas como verdades absolutas. Es que, el intento de monopolizar la verdad, le choca a cualquier ciudadano de bien.
Hoy, estuve leyendo para un examen, una desgrabación de la conferencia del Dr. José Paulo Netto dictada el 25 de octubre de 2000 en la Carrera de Trabajo Social de la UBA. Sin dudas, me permitió derribar de una vez por todas algunos mitos que tenía pululando en la cabeza respecto a esta Carrera y sentar pautas de orientación y diferenciación importantes.
Las dos carreras universitarias que sigo (Derecho y Trabajo Social) tienen como campo de trabajo directo la realidad social, a su vez exigen respuestas inmediatas a problemas concretos. Por lo que, a priori, son carreras más bien "prácticas". Si bien coyunturalmente los abogados y los trabajadores sociales tienen sus diferencias, estructuralmente responden a un mismo orden, es decir, hablando más específicamente, ambas se encargan de aplicar un direccionamiento impuesto concreto: los trabajadores aplican las políticas sociales establecidas por el Estado, los abogados aplican el marco jurídico establecido por el Estado. Bien lo dice Netto como trabajador social "a los sociólogos, a los antropólogos, a los psicólogos sociales, a los cientistas sociales, a ellos les cabía estudiar pensar; y a nosotros la sucia tarea de meter la mano en la basura de la práctica" (Netto, 2002, p.22).
Hasta pasó por mi cabeza que quizá las carreras universitarias que sigo, no me brindan la suficiente densidad teórica requerida. Más de una vez pensé que sería mayormente conveniente estudiar filosofía o sociología. Pero, justamente, en mi afán de equilibrar mis abundancias y deficiencias, preferí comenzar mis estudios universitarios con carreras más "prácticas".
Hago mío el pensamiento siguiente: "Si el Trabajo Social quiere enfrentar exitosamente los retos contemporáneos, tiene que tener densidad teórica; no puede ser solamente un buen operador. Tiene que poseer cuadros de referencia que le permitan comprender la dinámica de lo que sucede" (Netto, 2002, p.28). Lo mismo pasa con el abogado, "bien diferente es ser legalista, que es aquel que meramente aplica las leyes, al jurista, que se encarga de lo justo en sí mismo" (Hervada, 2005).
Mientras sociólogos, filósofos y cientistas sociales en general ahondan en preguntas respecto al sistema, la mayoría de los abogados y los trabajadores sociales son dóciles profesionales funcionales al mismo. Esto, debido a que hay un pensamiento muy arraigado* de que estos profesionales son meros instrumentos de la institución de la cual de hecho han emanado**: el Estado.
Empero, ambas carreras de por sí, tienen la suficiente densidad teórica para procurarse sus propias respuestas a sus propias problemáticas. Ésta es, justamente, una tarea que debe iniciarse de una vez por todas en los estudiantes. Decía Netto, como trabajador social: "Hay una diferencia, entre otras, entre nosotros y los sociólogos: la intervención es parte constitutiva de nuestro rol profesional, y no lo es del sociólogo" (Netto, 2002, p.28). Tanto Derecho como Trabajo Social tienen los elementos directos disponibles para iniciar transformaciones sociales, sin embargo, ambas precisan de un reencuentro teórico consigo mismas para demostrar solidez en los pequeños pasos que deben dar para alcanzar ese reto. Teoría y práctica deben conciliarse de una vez. Más que operadores, debemos aprender a problematizar y reformar, y para ello, necesitamos cierta densidad teórica. No llama mi atención aquel que tiene mucha experiencia siendo un mero operador.
* Hasta en las propias casas de estudio de estas disciplinas.
** A priori, si profundizamos en la cuestión no necesariamente es así.
Referencias Bibliográficas:
Hervada, J. (2005). "Qué es el derecho?". Temis: Bogotá.
Netto, J., y otros (2002) "Nuevos Escenarios y Práctica Profesional: Una mirada crítica al Trabajo Social". Espacio: Buenos Aires.
Brillante publicación Olga, admiro tu busqueda de la esencia que mueve la existencia de carreras tan necesarias y útiles como el Derecho y Trabajo Social, tocas varias aristas que muy pocos analizan pero que son el sustento en tiempos difíciles de confusión y desorientación de las mismas. Seguí así.
ResponderEliminarUn abrazo!
Excelente reflexión, situación que se da en varias disciplinas, donde los empíricos y los teóricos cada quien con su verdad. Muchas veces es inspirador ver gente haciendo uso esa de combinación armoniosa de práctica y teoría.
ResponderEliminarSaludos